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La Generación de la Transición

El siguiente post es un texto aleatorio, nada profundo y totalmente tendencioso que busca justificar la opinión del autor omitiendo datos e información que podrían llevar a lo contrario, tal como los que estila el camarada Mungs. También puede ser encasillado en la serie "Pensamientos bonitos y utópicos para un mejor vivir" que aquí se acostumbran.

Hace días meditaba sobre el papel de mi generación (nacidos más-menos 7 años partiendo de 1981) en la vida democrática nacional. A nosotros nos ha tocado prácticamente la totalidad de nuestra vida como ciudadanos mexicanos en el régimen actual (hablamos de 2000 a la fecha, aunque se puede hablar que el inicio del cambio se dio 1997), por lo que no debe extrañarnos la desconexión existente entre la clase política hacia nuestras inquietudes e idea de país.

La clase política actual fue formada en el régimen anterior, construida a base de favores, disciplina partidista, de separar la política de la sociedad. Ante los cambios en el sistema político producto de la presión ciudadana, éstos adaptaron sus viejos vicios para seguir replicando algunas de las peores mañas del anterior régimen. Para ellos los logros de la sociedad son concesiones de la clase gobernante y por los cuales tendríamos que estar agradecidos, para ellos se ha hecho mucho pero no se pueden hacer milagros, para ellos podríamos estar peor, podríamos regresar al pasado.

Para nuestra generación ese pasado si bien no es tan distante, se le ve como un recuerdo, una situación de la cual se aprendió, pero es ajena a nuestra vida adulta. Vemos en los políticos una clase que se niega a ir más allá, donde para ellos se ha hecho mucho, para nosotros es insuficiente. Nos sentimos decepcionados de nuestras instituciones, de nuestros gobernantes y hasta cierto punto de esa democracia que se nos presume, pero para nosotros se ha quedado estancada sin atender las demandas sociales.

Nuestra ciudadanía la hemos vivido en el régimen actual, 11 años después del 2 de julio del 2000 esta generación va adquiriendo, cada cual en su ámbito, posiciones de influencia en la toma de decisiones. Esta generación es la que en un futuro cercano, cada vez más cercano, le tocará hacer el cambio generacional a los políticos de antaño, es nuestra responsabilidad histórica que este cambio no sea secuestrado por los que buscan seguir replicando y emulando el pasado. Nosotros vemos una realidad que escapa a la visión de los políticos, está en nosotros no en ellos el país que queremos, esta en nosotros dar el siguiente paso.

Somos la Generación de la Transición, hacia dónde ir y con qué fin es algo que nos toca definir hoy, y así, trabajar en su consecución por los siguientes 10 a 20 años. La responsabilidad es nuestra, no podemos de cederla a los que nos siguen, ni mucho menos a los ya van de salida.


Ciudadanía, en sentido amplio, es la cualidad jurídica que tiene toda persona física (hombre y mujer) que le permite participar en asuntos políticos del Estado, básicamente en el proceso de designación de funcionarios públicos de elección (votar y ser votado) y en el ejercicio de las atribuciones fundamentales de los órganos del mismo Estado.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
Artículo 34. Son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos [es decir, la nacionalidad mexicana, sea por nacimiento o por naturalización] reúnan, además, los siguientes requisitos:
I. Haber cumplido 18 años, y
II. Tener un modo honesto de vivir.

Comentarios

Mike Muciño dijo…
Totalmente de acuerdo Luis, nosotros somos la Generación de la Transición, yo en lo particular, asumo esa responsabilidad, un abrazo.
Isma dijo…
definitivamente de acuerdo, saludos
dogomoreno dijo…
Muchas gracias jóvenes, saludos!
entubado dijo…
Qué onda vato? Primero que nada no te muevo la cola.

Entrando en el artículo, me parece muy interesante. Definitivamente, si existe una influencia del pasado en los gobernantes, llegaron al poder los panistas e hicieron suya la maquinaria del pasado, replicando casi todo lo malo, y desafornadamente, casi nada de lo bueno.

Sin embargo, no hay que olvidar que ya hay políticos jóvenes, de nuestra generación, que no les costó trabajo adaptarse al viejo estilo tramposo de gobierno.

Saludos!!!

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